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Reserva de Tuscania
La reserva natural de Tuscania La naturaleza y el hombre: vestigios histórico-arqueológicos El área comprendida al interno de la reserva constituye el territorio de Tuscania más rico en evidencias arqueológicas. La zona que presenta la mayor cantidad de huellas arqueológicas importantes para la afluencia turística, es obviamente, aquella formada por el centro histórico del bajo medioevo de Tuscania y de los montes Rivellino y S. Pietro, famosos también por los ecepcionales complejos arquitectónicos de las Iglesias de Santa María Maggiore y de San Pietro.
En el territorio encontramos varios vestigios arquitectónicos de edad etrusca y romana. La mayor parte de estos indicios está constituido por áreas de fragmentos figulinos y de tumbas con en forma de cuartos o cámaras, grupos de necrópolis muy amplios, que se encuentran en las planicies limitrofes de las cuencas de los ríos Marta y Maschillo y en las zonas de sus afluyentes que recorren las llanuras. Por cuanto concierne a las tumbas, son por lo general subterráneas, escavadas en las pendientes tabáceas, las más antiguas datan de los siglos VII y VI a. C., son del tipo de cámara o cuarto con hendidura en la
parte superior, a las que se unieron poco a poco y luego sostituyeron, en los siglos VI y IV a. C., aquellas tumbas a cámara completamente escavadas en la roca. Entre las más importantes tumbas de tipo rupestre destacan la necrópolis de la población de Peschiera, como la "Tomba del Dado" a forma de casa, aquella de "Pian de Mola" con una secuencia de tumbas en forma de casas, entre las cuales está aquella que posee un portal encolumnado, única en toda la Etruria. Importantes además son las necrópolis de otras localidades como: Castelluzza, la Madonna dell'Olivo y Ara del Tufo.
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